Es interesante
**15 de octubre, Madrid** —¡Mamá, por favor, no digas esas cosas! —Carmen tiró el plato sucio en el fregadero

El traslado se convirtió en divorcio —¡Qué barbaridad dices, Martina! —gritó Javier agitando los brazos—.

Los invitados se fueron, pero el rencor se quedó —Mamá, ¡pero qué dices! —Martina tiró el plato sucio

—¿Qué significa renunciar a mi parte? —La voz de Lucía temblaba—. Doña Carmen, ¡es la herencia de mi marido!

El marido declaró que yo no era nadie en esta casa —¿Quién te crees que eres para darme órdenes?

Él la amaba, pero no a mí Carmen estaba asomada a la ventana, observando el patio donde su marido, Javier

**La Felicidad en las Manos** Hoy me detuve frente al espejo. Mi rostro alargado, la nariz afilada, los

—¿Pero tú quién te crees que eres para darme órdenes? —gritó Antonio, girándose bruscamente frente a

La Nota en el Frigorífico Carmela Jiménez se despertó a las seis y media, como siempre. Aún estaba oscuro

—Mamá, ¡no quiero ir a casa de la abuela! —gritaba Lucía, de siete años, forcejeando para soltarse de
