Es interesante
— *¡Cómo te atreves, Anita! ¿Cómo puedes ponerte mi vestido de novia?* — La voz de Valeria Martínez temblaba

No era posible. El teléfono la despertó. Era su exmarido. ¿Cómo había olvidado apagar el sonido?

La mujer se reía mientras él lloraba. —¡Deja de lloriquear como una criatura! —Esperanza se volvió bruscamente

—¡No me lo puedo creer! ¡Es que no me lo puedo creer! —gritaba Lucía, agitando las manos—. ¿Cómo has

**El Fantasma** Álvaro regresaba a casa después de visitar a sus padres. En verano, vivían en un pueblo

**La acogí como a una hija, y me arrepentí** Carmen Rodríguez miraba por la ventana de la cocina mientras

Mi amiga Taisa Arcoíris tenía una lengua más afilada que una navaja. Era llamativa, espinosa y astuta

La visita llegó de golpe, Carmen frunció el ceño. A su hijo lo recibía con alegría, pero esa libélula

—¡Elena, estás loca! —chilló Ana por teléfono—. ¿Cómo es que te has divorciado a escondidas?

—¡Pero deja de lloriquear como una niña! —Carmen se volvió bruscamente de los fogones, agitando el cucharón—.
