Nuestro divorcio me salvó
Lucía apoyaba la frente contra el cristal frío de la cocina, una taza de té olvidado entre sus manos.
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La historia de un hombre sin límites y los apodos que la vida le otorga.
Todos los vecinos conocían a Juan como un borrico patoso, incapaz de vez en cuando, torpe otras tantas.
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¡Una conserje embarazada ayuda a un indigente con 5 dólares!
El bullicio matutino en la Gran Vía madrileña marcaba su ritmo habitual: tacones resonando sobre adoquines
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La mujer que llamé mamá
Quien yo llamaba madre Valeria estaba ante la ventana de la cocina, mordisqueando pan duro con aceite
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¡Este hogar es mío! La suegra intenta quedarse con mi casa
Alicia se quedó helada al escuchar las palabras de su suegra. Los dedos se le abrieron sin querer, y
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La hermana que siempre me desagrada
—¡No toques mi muñeca! —chilló Sofía, arrancando de las manos de su hermana mayor la figura de porcelana
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¡Una conserje en cinta ayuda a un indigente con cinco dólares!
Aquella celadora embarazada entregó cinco euros a un mendigo. El secreto que develó al siguiente día
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Creí que había encontrado el amor verdadero…
Oye, pensé que me había casado bien… Mientras Almu pagaba la compra, Sergio esperaba apartado.
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El esposo llevó a otra mujer
El marido trajo a otra Lucía miraba su vestido con ojo crítico… El traje blanco, comprado por cuatro
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— Estamos enamorados y pronto nos casaremos, así que empaca tus cosas y ve a otro lugar.
—¿Tú eres Eva? ¿La esposa de Adrián? —Sí… ¿Y tú quién eres? —¡Eso no importa, importa para qué he venido!
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