¡Ay, niña, cómo está la cosa! Mira, tengo 38 años y desde hace dos años vivo con un hombre que me saca cinco años. Se llama Luis y antes estuvo casado; tiene dos hijos pequeños y una exmujer, Inés, que no trabaja y casi todos los días por la noche le llama para pedirle dinero o algún favor.
Yo nunca he estado casada ni he tenido hijos, así que siempre se me dice que no entiendo lo que es formar una familia o tener críos. Pero sí que lo entiendo, y también sé que no es lo más normal estar viviendo con una mujer y jugando el papel de esposo, mientras que durante el día sigues yendo corriendo a ver a la otra.
Te juro que la ex de Luis parece querer recuperarlo; todos los días llama con alguna excusa nueva. Cuando él termina en la oficina, se va directo al piso de ella y regresa a casa siempre tardísimo. Hasta en fiestas importantes, como Navidad, no podemos estar juntos en paz. Siempre llama ella, algo pasa, algo se rompe. Yo a veces me pregunto, ¿por qué tiene que ir él? Encima, ella tiene familia y varias amigas cerca, que podrían echarle una mano.
Está claro: lo que quiere es tener de nuevo a mi pareja. Y yo, la verdad, estoy harta de esta situación. Pero, ¿qué hago? ¿Me separo? Porque hablar con él es inútil Siempre da vueltas y nunca cambia nada. Y así estamos, hija, ¡que ni la sobremesa se puede disfrutar tranquila!






