El marido le regaló a su hija un piso, la madre del novio se enfadó y quiso meter a toda la familia …

Mira, te voy a contar lo que nos ha pasado últimamente en la familia, que parece de película. Resulta que nuestra hija, Lucía, se ha casado hace poco con un chico madrileño, Sergio, muy buena gente y con la cabeza en su sitio, aunque la verdad, no viene de una familia con mucho dinero. Reconozco que Pedro, mi marido, y yo no estábamos del todo convencidos, pero oye, al final era decisión de Lucía y la apoyamos.

Para ayudarles en este inicio, Pedro decidió regalarle a Lucía un piso espectacular en el centro de Madrid, para que los chavales no tuvieran que andar pagando alquiler por cualquier cuchitril. El regalo les vino de perlas, sobre todo a los padres de Sergio, que no paraban de hablar maravillas del piso cada vez que venían a tomar un café o a cenar. Ya te puedes imaginar, la suegra de Lucía, Mercedes, se presentaba allí casi a diario, hasta el punto de que la pobre Lucía me llamaba diciendo que no podía ni hablar tranquila por teléfono con sus amigas.

Y espérate, que aquí viene lo mejor: Mercedes, ni corta ni perezosa, le propone a Lucía empadronar a toda la familia de Sergio en el piso para así vender su propio piso y con el dinero buscar uno todavía más grande. Pero claro, el nuevo piso tendría que ser para todos, nada de que fuese solo de Lucía. Según Mercedes, en una familia hay que compartirlo todo, faltaría más.

Lucía, con toda la educación del mundo, le dijo que no le parecía y que prefería seguir como están. Pero Mercedes, en vez de soltar el tema, empezó a insistir, llamando cada dos por tres y hasta poniéndose melodramática. Le echaba en cara a Lucía que si no quería a su hijo de verdad, que si pensaba divorciarse y quedarse con el piso Vamos, hasta llegó a amenazarla. Sergio intentaba calmar a su madre, pero ni caso.

Pedro y yo decidimos no meternos al principio, pensamos que mejor que los jóvenes aprendieran a lidiar con sus cosas. Pero cuando Lucía ya no podía más y nos llamó llorando varias veces, Pedro no aguantó más y fue a hablar directamente con Mercedes. Tú conoces a Pedro, serio y educado, pero con genio. Le dejó bien clarito que dejara a Lucía en paz o tendría que ir a la policía.

En cuanto le plantó cara, Mercedes cambió el tono y dijo que todo era un malentendido y que lo hacía por el bien de Lucía. Desde entonces, la cosa se ha calmado muchísimo y nuestra hija ha vuelto a ser la de siempre, tranquila y feliz. Así que por fin podemos respirar todos en casa. Cosas de familia, ya sabes.

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MagistrUm
El marido le regaló a su hija un piso, la madre del novio se enfadó y quiso meter a toda la familia …