Mi marido llega ayer de trabajar y estaba bastante extraño.
Le pregunto por la boda y enseguida baja la cabeza. Me dice que irá solo a la boda…
¿Y yo? Me quedo asombrada.
Entonces mi marido me responde: Querida, en enero he cobrado el sueldo justo. Así que seguramente iré solo. Cuida tú de la niña. No pasará nada. Son solo tres días, tengo que alojarme en un hotel y comer algo. Y, por supuesto, comprar un regalo para los novios.
Somos una pareja joven. Vivimos en un piso pequeño de una sola habitación. Mi suegra nos lo cedió. Yo estoy de baja por maternidad, cuidando a nuestra hija, que ya tiene casi dos años. No me apetece reincorporarme al trabajo, porque no tengo con quién dejar a la niña. Los padres de mi marido nos dieron el piso, así que como suele decirse: les estoy agradecida.
Mi madre se ocupa de sí misma, hace trabajos extra. Me dice que, si necesito urgentemente ayuda con la niña para volver a trabajar, vendrá sin falta. Pero para que me compre un vestido nuevo o me pinte el pelo, ni lo sueñe. En ese caso no se queda con mi hija.
Conozco muy bien el carácter de mi madre. Por cierto, ella viaja al extranjero todos los años. Además, pasa todos los fines de semana en salones de belleza y masajes.
Nunca hemos tenido problemas serios en casa. Cuando mi marido está, yo puedo dedicarme a mi vida. Aunque, él no está muy contento y me deja salir poco y solo ratos cortos.
Pero entonces llega la invitación a la boda.
El hermano pequeño de mi marido se casa. Debemos viajar a otra ciudad durante tres días. Así que fui a donde mi madre y le pedí que se quedara con su nieta. Al fin y al cabo, una boda es algo importante. Son solo tres días, y nuestra hija es una niña muy tranquila, no llora ni se queja.
Mi madre estuvo negándose mucho, pero finalmente, suspirando, se pidió tres días de permiso en el trabajo. Me dio una alegría. Llevaba ya dos años encerrada con la niña y, al menos en la boda, pensaba que me iba a relajar un poco…
Sin embargo, mis sueños se desmoronan tras el anuncio de mi marido.
Para mí era un evento especial. Durante un año di pecho sin salir de casa. Después resultó que nadie quería quedarse con la niña. Y mi marido iba seguido a eventos de la empresa y a viajes de trabajo.
Encima, no conozco demasiado al hermano de mi marido. Solo vi a su prometida en una foto.
Me sentí muy frustrada. Pero mi esposo no quiso entenderme. Él piensa que todo está bien.
Mira, querida, primero, tu madre no está muy contenta de que nuestra hija esté en su casa. Deja que descanse estos días y tú te quedas. ¿Por qué incomodarla? Si no quiere, no se queda. Y tampoco conoces mucho a mi familia. ¿Qué sentido tiene que vayas? Tu labor es cuidar de la niña en casa. Yo voy y vuelvo.
Así que decidí que no iba nadie. ¿Por qué tiene mi marido que decidir lo que debo hacer yo?
¿Y quién creéis que tiene razón en todo esto?
Personalmente, pienso que la madre de la chica y su marido están siendo bastante egoístas. Es cierto, una abuela no está obligada a cuidar a su nieta. Pero podría pensar un poco en su hija.
Y el marido tampoco comprende a su esposa. Ella se ha volcado por completo en la hija. También necesita un respiro.
Debería entenderlo si de verdad la quiere…
La chica de esta historia está triste. Está completamente dependiente de su marido. No hay nadie que la apoye.
Sería interesante saber qué opinan los lectores. Ojalá esa chica logre solucionar el problema y expresar claramente su opinión a su esposo.
Queridas amigas, no olvidéis que estamos en un país libre. Podemos expresar lo que pensamos, y no pasará nada. No es que el marido vaya a pedir el divorcio solo porque la esposa pone una condición. Y si lo hiciera, significaría que sus sentimientos no eran sinceros. Debemos respetar a los demás y darles alegría.







