Hace poco, por casualidad, encontré la libreta de cuentas de mi marido y me quedé asombrado al descubrir que allí tenía anotados todos los gastos que había hecho para mi hijo de siete años… Mi hijo está ahora mismo en primero de primaria. Su padre y yo nos divorciamos hace ya bastante tiempo. Cuando mi hijo tenía cuatro años, conocí a un hombre. Me dijo que me amaba, y que querría a mi hijo como si fuera suyo. Para mí, eso era lo único que necesitaba escuchar.
En realidad, mi marido nunca quiso ejercer de verdadero padre para mi hijo. Pero, por entonces, el hecho de que le prestara atención y mostrara respeto hacia él me parecía suficiente. Al año de casarnos nació nuestra hija, y desde ese momento mi marido empezó a volcarse en ella porque, claro, era su hija.
Ahora mismo estoy de baja por maternidad, así que el único que sostiene económicamente a la familia es él. Cada vez que salimos juntos a dar un paseo, ya sea al parque o al área de juegos, mi marido no deja de comprarle a mi hijo juguetes o helados.
Sin embargo, el otro día encontré aquella libreta y todavía no me recupero del shock. Al abrirla, vi que había una tabla dividida en tres columnas, todas ellas bien rotuladas: fecha, nombre, cantidad. Juguetes 40 euros, helados 40 euros, columpios 30 euros.
Le pregunté a mi marido cómo se le había ocurrido hacer aquello. Ni siquiera se inmutó cuando le enseñé la libreta. Para él, simplemente era lo más normal del mundo. Me resumió que sí, que al terminar mi baja tendría que devolverle todos los gastos que había hecho por mi hijo. Además, me aconsejó que dejara de aplazarlo y que pusiera una reclamación de pensión alimenticia contra mi ex marido, así podría pagar más fácilmente esa deuda. Para terminar, añadió que lo único que le importa ahora es el bienestar de su propia hija.
No pude evitar romper a llorar. No puedo separarme de él, al fin y al cabo tenemos una hija en común y le quiero muchísimo. Pero esta actitud mezquina no se la perdonaré nunca. No sé qué va a pasar a partir de ahora.





