Cuando mi tía servía algo de la olla, saqué unas toallitas antibacterianas del bolso y me puse a lim…

Hace un momento, paso por casa de mi tía para entregarle unos papeles. Normalmente solo nos vemos en Navidad, pero esta vez surge algo urgente. Mi tía no lleva una vida fácil, aunque no es solo cuestión de dinero. No soy tacaña, simplemente pienso que la limpieza y el orden son fundamentales. Se puede tener pocos recursos y mantener la casa en condiciones.

En las paredes hay decenas de objetos que solo sirven para acumular polvo. Están las típicas figuritas, vajillas antiguas y tarros de conservas, uno encima de otro formando pilas. En el baño está la bandeja del gato mi tía la limpia una vez por semana. Hay basura tirada justo al lado de los pies. El piso huele fuerte, una mezcla de desagüe y comida podrida.

Mi tía me ofrece algo de comer y se pone a preparar la mesa. Al colocar los platos, me fijo en que los cubiertos y los vasos están sucios. Mientras ella sirve una especie de guiso de una cazuela, yo saco unas toallitas desinfectantes del bolso y me pongo a limpiar los tenedores y las cucharas.

Ella se da cuenta. Cuando empiezo a apartar la comida, mi tía, Pilar, pregunta:
¿No tienes hambre o no te gusta lo que te he puesto?

¿Qué podía responderle? ¿Os habéis visto alguna vez en una situación parecida?

Rate article
MagistrUm
Cuando mi tía servía algo de la olla, saqué unas toallitas antibacterianas del bolso y me puse a lim…