Me convertí en madre cuando mi hijo tenía solo dos semanas.

Hace ya dos años, comencé a preparar mis maletas. Las mías y las de mi hija. Coloqué una sillita de coche en el asiento trasero. Metí un pequeño calefactor en el bolso. Conduje hasta la Audiencia Provincial de Madrid para recoger los papeles de tutela.

Unas horas después, iba camino de la habitación de mi hijo. Era el día de nuestro reencuentro, aunque todo parecía flotar como en un sueño hecho de niebla dorada. Aquella semana entera había conducido sesenta kilómetros ida y vuelta solo para verle, y luego regresar a casa. Una semana elástica, infinita, al mismo tiempo evanescente como humo de café.

Era diminuto entonces. Solía tumbar a Mateo boca abajo y soñaba que lo sentía dentro de mí, como si siempre hubiese sido mío. Estoy convencida de que él también lo sentía así; en esos ratos, estaba sereno, suspendido en silencio.

Dicen las familias adoptivas que hay un Día de la Cigüeña. El día en que en su hogar aterriza un nuevo habitante largamente esperado. Todos, absolutamente todos, rebosaban de alegría. Los padres encontraban de pronto una brújula para la vida, y el niño, por fin, unos padres. Era la promesa callada de una vida normal.

A mí me llevó meses sentir a Lucía realmente como mi hija, hacer sitio para ella en mi sangre. Sin embargo, con Mateo fue casi inmediato; en un instante ya había un rincón tibio para él en mi corazón. Y, de repente, su nombre estaba en casa, en las paredes, en las sábanas. Aún no logro comprender cómo su madre pudo tomar una decisión así, cómo pudo dejarle atrás, desvanecerse sin ni siquiera mirarle una vez. Si solo le hubiese mirado tal vez… No sé, el mundo podría haberse inclinado en otro ángulo. Lo cierto es que amarle resulta inevitable. Supongo que el destino le tenía reservado para mí y yo para él.

Le llamo mi milagro. Es carismático. Ojalá crezca dichoso, siempre, bajo este sol de Castilla. Mi pequeño Mateo. Es un privilegio inmenso, hijo mío, ser tu madre.

Rate article
MagistrUm
Me convertí en madre cuando mi hijo tenía solo dos semanas.