Jack descubrió que la esposa de su compañero de trabajo estaba embarazada y, en cuestión de minutos, se sintió incómodo. Al fin y al cabo, tenía razones para sentirse mal.

Cuando Juan llegó a la oficina aquella mañana, se encontró con una escena inesperada. Los compañeros de trabajo estaban reunidos, celebrando algo entre risas y brindis con café. Juan se detuvo intrigado, preguntándose si aquel día sería algún festivo que se le había olvidado. ¿Hoy hay alguna fiesta?, pensó para sí mismo. Fue entonces cuando Antonio, uno de los empleados, le respondió con una sonrisa radiante: Sí, estamos celebrando que mi esposa, por fin, está embarazada.

Todos los presentes mostraban su alegría por el hecho de que Antonio iba a convertirse en padre. De repente, otro compañero, Pedro, se acercó y le comentó: Eres el primer hombre que conozco que celebra el embarazo de su mujer. Normalmente, se festeja el nacimiento del niño cuando ya está aquí. ¡Eres un tío estupendo! Pero te advierto que, a partir de ahora, todos empezarán a darte consejos y a contarte historias tremendas sobre ser padre. Juan se quedó pasmado, preguntándose qué le depararía esa situación nueva.

Pedro asintió con gesto de complicidad. Durante los próximos nueve meses, tendrás que cumplir los antojos de tu esposa. La mía, cuando nació nuestro primer hijo, no me dejaba descansar ni un momento. Prepárate para las peticiones y los caprichos; luego el entusiasmo no es tan grande. Otro colega, Manuel, preguntó: ¿Cuántos hijos tienes, y qué edad tienen? Pedro respondió con aire distraído: Dos, aunque ni recuerdo cuántos años tienen… Mi hija debe tener siete, o quizás seis. Juan guardó silencio, sintiendo cierta inquietud por los cambios que le esperaban.

Al regresar a casa aquella tarde, Juan abrazó con cariño a su mujer, María. Menos mal que en el trabajo no te dijeron que vas a dar a luz en unos pocos días. Ellos siguen pensando que faltan nueve meses. No vas a poder resistirte a contarles la verdad, tarde o temprano. Juan sonrió con humor. Intentaré mantener el secreto, respondió. Poco después, María trajo al mundo a un niño sano, al que llamaron Mateo. Juan pidió unos días libres en su empleo para estar junto a María y Mateo, cuidando con esmero de su familia.

Durante ese tiempo, Juan siempre deseaba volver pronto a casa para estar con los suyos, aunque sus compañeros no lograran comprenderlo. Para él, la familia siempre estuvo por delante de todo, y así lo recordamos con nostalgia y cariño, como una historia de vida de los tiempos antiguos en nuestra tierra.

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Jack descubrió que la esposa de su compañero de trabajo estaba embarazada y, en cuestión de minutos, se sintió incómodo. Al fin y al cabo, tenía razones para sentirse mal.