¡Mis padres jamás habrían imaginado que la relación de mi hermano con Rebeca acabaría provocando semejante desastre en nuestra familia!

Mira, te cuento lo que nos pasó hace poco con mi hermano. Cuando cumplió dieciocho años, el mes pasado, vino con una noticia que nadie se esperaba: quería casarse con su novia, Jimena. Mis padres, la verdad, se quedaron a cuadros. Nunca estuvieron muy de acuerdo con Jimena, sobre todo porque les parecía una chica maleducada y bastante pasota con los estudios. Ella está en la universidad, sí, pero apenas pisa las clases, y eso pone de los nervios a mis padres, que creen que sólo consigue distraer a mi hermano de lo importante.

Lo cierto es que a mis padres tampoco les hace gracia cómo se comporta Jimena cuando viene a casa, o cómo va vestida, siempre tan despreocupada, que dicen que no es forma para una chica. Lo peor es que ni siquiera su familia ve con buenos ojos la relación y casi que prefieren no tenerles cerca. Y aunque mi hermano y Jimena llevan dos años juntos, no es que ella haya hecho nada para que mis padres cambien de opinión.

Total, que mi hermano, enfadado por tanta crítica, se puso muy cabezota y dijo que él no pensaba dejar a su novia por culpa de mis padres. Yo, te juro, lo intenté ver desde fuera porque, sinceramente, con Jimena ni bien ni mal, pero sí que me preocupaba que todo esto pudiera rompernos la familia. Encima, mi hermano sigue viviendo con nosotros, y Jimena vive con su madre, su padrastro y una hermana más pequeña; vamos, que no tienen donde irse solos. Por eso, mi hermano se le ocurrió que ella viniera a vivir aquí, a su habitación.

Lo que pasa es que la cosa se disparó cuando mi padre, a su manera, soltó varios comentarios feos sobre cómo pretendían vivir los dos juntos en una habitación que ni siquiera tiene muebles de verdad, y le repitió a mi hermano varias veces que debía responsabilizarse de todos los gastos. Enfadadísimo, mi hermano pidió ya su parte del piso y cogió sus cosas en una mochila pequeña y se largó así, de repente. Durante semanas estuvieron durmiendo de sofá en sofá, en casa de amigos, hasta que finalmente los dos volvieron a casa, decididos a seguir juntos como fuera.

Ahí viene la bomba: mi hermano anunció que quería vender su parte del piso familiar, y dejó caer que si mis padres no aceptaban a Jimena, él cortaría toda relación. Esto encendió aún más el ambiente y acabó yéndose otra vez. Para rematar, hay quien piensa que fue su suegra la que le metió esa idea en la cabeza, ya que maneja bastante del tema legal y seguro que les pudo aconsejar. Yo intenté mediar, te lo juro, quería que al menos volvieran a hablarse, pero tanto mis padres como mi hermano me dijeron que me metiera en mis asuntos y dejara de intentar arreglarlo.

En fin, ha sido un lío enorme, está siendo durísimo para todos, y yo solo espero que el tiempo, hablando mucho y poniendo de su parte, nos ayude a juntar de nuevo a la familia.

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MagistrUm
¡Mis padres jamás habrían imaginado que la relación de mi hermano con Rebeca acabaría provocando semejante desastre en nuestra familia!