Mi hermana estaba acostumbrada a vivir con todo hecho y preparado, sus padres la mimaban, y ahora me llama constantemente pidiéndome favores…

Mira, te cuento lo que me ha pasado con mi hermana Inés. Siempre hemos tenido una rivalidad sana, aunque ella buscaba ganar en todo. Por ejemplo, se casó antes que yo y, claro, mis padres no escatimaron ni un euro en su boda; fue un derroche de lujo, vamos, parecía hecha en el Palacio Real. Cuando me llegó a mí el momento, la situación ya no era la misma: me tuve que conformar con una boda muy sencilla porque, según decían, se habían gastado todos sus ahorros en la fiesta de Inés y no podían permitirse ayudarme.

Después, Inés empezó a vivir fenomenal, casi como de reina, dedicándose a los niños y visitando salones de belleza siempre que le apetecía, porque su marido le tenía solucionada la vida. En cambio, yo y mi marido tuvimos que irnos con su abuela para no meternos en hipotecas; no queríamos deudas. Nos armamos de valor y ganas de trabajar, y abrimos una tienda. Ahí, echándole horas y energía, fuimos levantando nuestro negocio poquito a poco.

Con el tiempo, la tienda empezó a ir muy bien y todo cambió a nuestro favor. Pero, de repente, Inés y su marido se separaron. Entonces, mi madre vino a pedirme el favor de que contratara a Inés en nuestra tienda, porque ahora se veía sola con los peques. Pero claro, yo sabía que la verdadera causa del divorcio había sido que ella había sido infiel.

Cuando Inés se puso en contacto conmigo, intentó negociar condiciones como si estuviera pidiendo el oro y el moro. Quería desde el principio que la contratara, aunque no tuviese ni idea del trabajo, y encima que le pagara un sueldo bastante alto y sin responsables ni exigencias. Yo no daba crédito a la caradura que tenía. En ese momento, fui clara y le dije que no, que no pensaba pasar por lo mismo que vivió su exmarido, aguantarle sus caprichos y sus cambios de humor en mi propio negocio.

La verdad es que fui muy tajante y le dejé claro que debía buscar oportunidades por su cuenta, porque yo no iba a permitir que abusara de la confianza.

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MagistrUm
Mi hermana estaba acostumbrada a vivir con todo hecho y preparado, sus padres la mimaban, y ahora me llama constantemente pidiéndome favores…