El hijo de mi amiga es un chico encantador. Siempre ha sido buen estudiante, se graduó, empezó a trabajar y se esforzó muchísimo. Ahora dirige su propio negocio con mucho éxito, tiene un chalé en la sierra, un piso en pleno centro de Madrid Ya os digo yo, es un verdadero fenómeno, no un tipo cualquiera.
Pero siempre hay un PERO se casó con una chica. Y vaya chica Una mujer terrible, venida de una familia desestructurada, llena de celos, furia y una crueldad que asusta. No lo digo solo porque mi amiga haya entregado a su único hijo en las garras de esa mujer, es la pura realidad.
Primero, esta arpía empezó deshaciéndose de todos los amigos de su marido. ¿Para qué los quieres?, le decía ella. Solo vienen a beber, te sacan los cuartos no tienes nada que hacer con ellos se aprovechan de ti.
Después, fue apartando poco a poco a todos los familiares. La familia del chico es numerosa y muy unida: celebran juntos los santos, llamadas frecuentes, comidas familiares Ese calor de familia, de los de verdad.
La esposa al principio ponía mala cara a cualquier invitación. Cuando tenían que ir a ver a la familia, de repente le surgían cosas importantísimas; cuando venía alguien a casa, aseguraba tener unas migrañas terribles.
Al poco tiempo, la única que seguía apareciendo era su madre, porque no aguantaba no ver a su nieta. Y claro, le echaba de menos a su hijo.
Pero cada visita terminaba en bronca. No era que la nuera pegase gritos. Todo lo contrario; le soltaba, con la voz callada y venenosa: Te lo he dicho quinientas veces, pero parece que no aprendes no traigas regalos baratos, aquí solo usamos cosas buenas, y tú llegas con baratijas.
El hijo, a su lado, solo decía: Mamá, por favor.
Ayer me encontré con ella y otra amiga. Mi amiga lloraba, temblándole las manos mientras me enseñaba un WhatsApp. Su nuera le había escrito diciendo que ella y su marido creían que era mejor que no volviera más a su casa.
Llorando me cuenta que su hijo le había llamado para decir: Mamá, molestas a mi esposa. Cuando vienes a casa, luego está tres días sin reponerse.
Y claro Parece que esta es la clave. Nos quedamos suspirando, pensando en la mala suerte que ha tenido, en qué mala nuera le ha tocado.
Entonces nuestra otra amiga dice: Pero, ¿y eso qué importa? Has criado a un hijo así, frío y sin corazón.
Y yo salté: No lo entiendes, ¿qué puede hacer el pobre si ella es así? Todo esto lo hace para que haya paz en casa, y si la hubieras visto cuando en sexto de primaria le hizo a su madre una felicitación para el Día de la Mujer
Tenía forma de corazón, con una flor pintada por él mismo. Si no fuese por la esposa…
Ella solo se encogió de hombros y dijo: Cuando un hombre no es malo, ninguna mujer lo obliga a serlo. Y se fue.
Y entonces, de repente, fue como si de pronto viera todo claro por primera vez.
Toda la vida me educaron en la idea de que un buen hombre se casa con una mala mujer.
Y aquí estamos.
No es así. Uno se porta como un miserable porque lo es, no porque una esposa mala le obligue.




