Carmen ya no soporta cómo la tratan sus padres. Por primera vez, termina abruptamente una discusión con su madre, descargando toda su frustración al lanzar el móvil contra la pared y rompiéndolo en mil pedazos. Ella sabe que ha reaccionado de manera exagerada, pero no consigue controlar ese torbellino de emociones que hierven en su interior: rabia, resentimiento y sobre todo una sensación de impotencia. La tormenta emocional le lleva a llorar sin consuelo, sintiendo el peso de la situación.
Mientras trabaja en dos empleos, Carmen no recibe ningún tipo de ayuda por parte de sus padres, algo que no hace más que acrecentar su desesperación. Darse cuenta de que sus padres solo han prestado atención a su hermana durante todo este tiempo intensifica aún más el dolor. Aunque sabe que debería alegrarse por los logros de su hermana, el asunto del dinero la mantiene inquieta.
Su móvil no deja de sonar, y la primera llamada proviene de su madre, quien le pide que le preste dinero. Considerando las dificultades económicas que atraviesa, Carmen decide negarse. Recibe después una invitación para la fiesta de inauguración de la nueva vivienda de su hermana, pero igualmente rechaza asistir. Días más tarde, su madre va a visitarla y Carmen espera que, quizá, viene a pedirle disculpas por requerirle dinero para el piso de su hermana, sabiendo la complicada situación en la que se encuentra ella.
Pero la conversación se vuelve cada vez más tensa. Su madre parece notar que Carmen está herida y cuestiona su preocupación por el dinero. Carmen intenta explicarle que no se trata simplemente de cuestiones financieras, resaltando los problemas que tiene con su propia hipoteca, que sus padres conocen bien pero parecen ignorar. En respuesta, su madre evita hablar directamente del asunto y la acusa de solo pensar en temas monetarios.
Profundamente dolida, Carmen discute con su madre, expresándole abiertamente su necesidad de reconocimiento y cariño. Le pregunta si ha hecho algo mal para que la traten diferente respecto a su hermana. Tras la conversación, Carmen sale exhausta por dentro, pero aún piensa cómo seguir adelante y alcanzar la paz y el amor familiar que tanto necesita.





