El animal fue visto nadando hacia la costa del Mar Cantábrico, cerca de Santander, con una lata de pintura atrapada en la cabeza. Sus posibilidades de llegar a tierra eran cada vez más escasas.
Pero entonces apareció un héroe que cambió la historia. El dramático rescate quedó grabado en vídeo. Rodrigo tranquilizó a la cierva y la cargó en su furgoneta. La llevó a una clínica veterinaria, donde le administraron antibióticos y medicamentos para el dolor antes de dejarla libre otra vez en el bosque.
Rodrigo eligió la opción más arriesgada y empezó a nadar hacia la orilla con la cierva. Fue un trayecto agotador, pero se forzó a seguir adelante hasta que, por fin, alcanzó tierra firme. El animal estaba tan cansado que no podía levantarse, así que Rodrigo la cargó en brazos hasta su casa. Cuando llegó, su madre, Carmen, se alegró muchísimo de verlo sano y salvo, además de traer consigo a la cierva rescatada.
La rápida decisión de Rodrigo salvó la vida de la cierva, y pronto estuvo de nuevo en la costa. Aunque parecía exhausta, no mostraba signos de heridas, así que Rodrigo la ayudó a llegar a un prado cercano donde pudo descansar.
Para tranquilizarla, empezó a cantar Mediterráneo de Joan Manuel Serrat. Sorprendentemente, funcionó: la cierva terminó por calmarse y dejó que Rodrigo la guiase hasta la orilla.
Una vez en tierra firme, el buen samaritano le puso una cuerda en el cuello y la llevó nuevamente al bosquesana y salva.
Me alegra saber que la cierva pudo volver a su hábitat sin más complicaciones. Hoy he aprendido que, aunque la vida nos puede sorprender con situaciones inesperadas, si actuamos con valentía y humanidad, siempre merecerá la pena.




