Así actué yo cuando encontré dos vales para un crucero marítimo en el bolsillo de mi marido: en uno de ellos aparecía el nombre de la otra mujer

Diario personal, Madrid, 8 de mayo

Jamás olvidaré aquel día en que, hurgando en el bolsillo del pantalón de mi marido, encontré dos vales para un crucero por el Mediterráneo. En uno de ellos, figuraba el nombre de otra mujer. Todo en mi interior se revolvió.

Conocí a mi marido, Manuel, en una parada de autobús. Recuerdo que, aquella noche, al sacar mi monedero del bolso, perdí las llaves. Era tarde y apenas se veía nada. Manuel se agachó y me ayudó a encontrarlas. Le di las gracias y descubrimos que cogíamos el mismo autobús dirección Argüelles.

Él me acompañó hasta la puerta de casa. Empezamos a vernos, y tras medio año de citas, nos casamos. Decía que se enamoró de mí a primera vista. Los tres primeros años juntos fueron felices; nos compenetrábamos de maravilla. Después, Manuel consiguió un puesto nuevo, y empezó a cambiar. Preferí callarme, pensando que quizá exageraba. Hasta que un día, Manuel me anunció que debía irse de viaje de trabajo dos semanas.

Esa tarde, mientras se duchaba, cogí sus pantalones para lavarlos y hallé esos billetes para el crucero. El nombre de Inés en uno de ellos me dejó temblando. Sentí que me traicionaba vilmente, destrozando mi confianza y nuestro amor.

Sentí rabia, pero sobre todo una enorme herida. No le dije nada. Llamé a un antiguo compañero de universidad, Álvaro, siempre habíamos tenido buena relación. Le expliqué la situación y le pedí ayuda. Fuimos juntos al mismo destino romántico al que Manuel planeaba ir con esa otra. Álvaro y yo fingimos ser pareja. Cuando Manuel nos vio, vino directo hacia nosotros y comenzó a gritar, asegurando que era yo quien le traicionaba. Le contesté con la voz firme:

¿Pensabas que solo tú podías engañar? Yo también sé encontrar un sustituto.

En ese momento, estaba cerca Inés, la amante de Manuel. No sabía que Manuel era casado; su expresión de sorpresa fue absoluta. Descubrimos que Manuel mentía a las dos. Pronto, le pedí el divorcio. No podía perdonar la traición.

Seis meses más tarde, me casé con Álvaro y soy inmensamente feliz junto a él. Inés también terminó con Manuel, incapaz de perdonarle que le ocultara su matrimonio. Ahora, por fin siento que puedo volver a confiar. Madrid me ha traído un nuevo comienzo.

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