Hola, amiga, quiero contarte lo que me ha pasado últimamente, como si te lo estuviera diciendo al oído mientras tomamos un café. Hace dos años me mudé a Londres con mi hija Inés y su marido, un francés llamado Pierre, y me quedé allí cuidando al nieto, Lucas, y haciendo de todo en la casa. Cuando volvimos a Madrid, descubrí que mi hijo Alejandro había tenido una sorpresa.
Inés se había casado con Pierre, y yo viví con ellos durante esos dos años, entre té de la tarde y paseos por Hyde Park, mientras ellos trabajaban en la misma empresa y solo llegaban a casa al anochecer. Yo pensaba que eso seguiría así, pero un día me dijeron que ya no necesitaban mi ayuda y que me fuera de su piso. Un mes después volví a mi piso en la calle Gran Vía, pero allí tampoco me recibían con buenos ojos.
Mientras vivía con Inés, Alejandro se separó de su primera esposa, se mudó a mi piso y trajo a su nueva pareja, Laura, que ya estaba embarazada. Ni una sola vez me pidió permiso. ¿Qué hago? ¿Echar a mi hijo y a su mujer embarazada? Claro que no. Pero ya somos tres, y pronto seremos cuatro, y todo en un apartamento de una habitación. Además, ni Alejandro ni yo tenemos dinero para alquilar otro piso; el alquiler en el centro está por los 1.200 euros al mes.
Llamé a Inés para explicarle la situación y le pedí que me dejara volver a su casa, pero ella no quiso. Tiene otra manera de ver las cosas
Entiendo a Alejandro; no se esperaba que yo volviera en ese momento. Ahora duermo en el sofá de la cocina y, durante el día, salgo a comprar, a visitar a los amigos del barrio de Lavapiés. Él y Laura se llevan bien, no discuten, pero mi nuera me ignora por completo. Se nota que no le gusta que esté en la casa.
Jamás pensé que a los sesenta años me volvería innecesaria y que otra gente se haría cargo de mi hogar. Alejandro solo piensa en su mujer embarazada y ni se inmuta por el problema del techo. Yo estoy buscando curro a tiempo parcial, como camarera o en una tienda, y me gustaría poder vivir sola en mi propio piso. Los padres de Laura viven en una finca en la sierra de Guadarrama. ¿ debería decirle a mi nuera que se vaya allí? ¿Podrá Alejandro encontrar trabajo allí? No lo creo.
La verdad es que no sé qué decidir.
Un abrazo grande, y espero tus consejos.







