Mi hermano me contó que nuestra madre había puesto las manos encima de su esposa y, en cuanto lo escuché, sentí enseguida que algo no cuadraba.

Oye, te cuento lo que me pasó hace poco porque aún no me lo creo del todo, menudo culebrón. Resulta que mi hermano me llamó y me soltó que nuestra madre había agredido a su mujer. Nada más oírlo, sentí un escalofrío porque aquello no me cuadraba para nada.

Estábamos de vacaciones, y de repente mi madre me llama hecha un mar de lágrimas, completamente descompuesta. No podía dejar de llorar y se la notaba al límite. Tuve que colgar porque ni siquiera me sabía explicar, así que llamé yo a mi hermano para intentar averiguar qué leches había pasado. Pero él me respondió fatal, diciéndome que le preguntase directamente a mamá, que ya sabía muy bien por qué estaba llorando ella. Incluso llegó a decir que se lo tenía merecido. Imagínate, nos quedamos mi marido y yo flipando y, sin pensarlo dos veces, cancelamos todo y volvimos corriendo, aunque nos costó un dineral los billetes.

Al llegar, nos encontramos a mi madre todavía alterada, incapaz de calmarse. Le di unas gotitas de valeriana a ver si se relajaba un poco, y ahí fue cuando nos soltó toda la historia. Resulta que, al volver ella a casa del trabajo, se encontró a su nuera, que estaba embarazada, llena de moratones y claro, se asustó muchísimo. Se acercó enseguida a abrazarla y a preguntarle que qué había pasado, preocupadísima. Justo en eso, mi hermano entró en la casa, y en ese momento su mujer se levantó como una fiera, gritando y acusando a mi madre de haberla maltratado.

Mi madre, pobrecita, se quedó helada, confusa, sin entender nada de lo que pasaba. Mi hermano, creyéndose lo que decía su mujer, se puso hecho una furia y echó a mi madre directamente de su propia casa. Luego se llevó a su mujer al hospital y, tristemente, perdió el bebé. A partir de ahí, mi hermano no quiso escuchar ninguna explicación, nos evitaba a todos, y le cogió un rencor tremendo a mi madre. Pero yo, no sé cómo, tenía esa intuición de que ahí había gato encerrado y decidí creer la versión de mi madre.

Afortunadamente, la verdad no tardó mucho en salir, y vino de donde menos me lo esperaba. Una amiga de mi cuñada, que resultó ser una persona de ley, me contó la verdad del asunto. Resulta que todo formaba parte de un plan de mi cuñada para manipular a mi hermano y así conseguir que echase a mi madre de la casa. Ella misma había provocado a propósito la pérdida del embarazo. Cuando mi hermano se enteró de todo, montó en cólera, echó a su mujer de casa sin miramientos y le pidió perdón a mi madre con el alma en la mano.

Al final, ya sabes cómo es el corazón de una madre, que siempre acaba perdonando. Después de semejante periplo, mi madre lo acogió de nuevo en casa con todo el cariño del mundo. Vaya historia, ¿verdad? Aún me cuesta creer hasta dónde puede llegar la gente…

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MagistrUm
Mi hermano me contó que nuestra madre había puesto las manos encima de su esposa y, en cuanto lo escuché, sentí enseguida que algo no cuadraba.