Una nueva familia vale más que la antigua: La madre que lo dio todo por su hijo, una boda de ensueño en Madrid y una nuera intrigante que acabó destruyendo la armonía familiar, hasta que la inesperada herencia cambió el destino de todos

Una nueva familia vale más que la antigua

Mamá, te presento a Inés, mi prometida anunció Rodrigo desde la entrada, abrazando con ternura la cintura de una muchacha ruborizada. Hoy hemos entregado los papeles en el registro civil.

Enhorabuena pronunció Rosario con un aire desconcertado, secándose las manos en el delantal. Había terminado de preparar la cena justo en ese instante. Venga, pasad, que no se cena en el umbral.

Rosario no pudo ocultar su sorpresa. Rodrigo era su orgullo, su razón de ser… Un muchacho correcto, siempre educado y obediente, y ahora le había puesto delante de este hecho consumado. Le dolió tremendamente enterarse la última de las nupcias de su hijo. ¿Acaso era una fiera que no comprendería su deseo de formar una familia? Todo lo contrario: se alegraría por él, le ayudaría a preparar el enlace…

Mamá, perdona por no habértelo contado antes dijo el muchacho, abrazándola torpemente. Todo ha ido tan deprisa… Me he enamorado como un crío. Desde el primer momento y para siempre.

No digas tonterías, sigues siendo un crío: ¿es que veinticinco años ya son una edad? Rosario disimuló su disgusto con una sonrisa. Hablemos mejor del futuro. ¿Dónde pensáis vivir?

Por ahora nos quedamos aquí, si no te importa Rodrigo respiró aliviado al comprobar que su madre no se enfadaba. Más adelante ya compraremos algo.

¿Y por qué me iba a molestar? Rosario incluso se extrañó de la pregunta de su hijo. Esta casa es grande y hay sitio para todos.

La muchacha, que se mantenía tímida junto a la puerta, dibujó una sonrisa de satisfacción, aunque pronto la sustituyó por un gesto neutral. Ahora su propósito era agradar a la madre de su prometido; ya mostraría sus verdaderos colores después del matrimonio.

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La boda fue por todo lo alto. Rosario no reparó en pesetas por su hijo querido y vació los ahorros bien guardados con toda ilusión. Incluso pagó una luna de miel a la costa para los recién casados, que pudieran disfrutar antes de que llegara el ajetreo del embarazo de Inés, noticia que también anunciaron antes de tiempo.

Rosario no es que desaprobara a la joven… pero Inés le resultaba sospechosa. Siempre tan complaciente, siempre sonriendo con dulzura ante cualquier comentario…

María, la hermana de Rosario, se lo tomaba a risa cuando su hermana le confesaba sus inquietudes.

Mira, considérate afortunada con tu nuera. Y sobre esa actitud suya… espera un poco: ya verás cómo cambia cuando se vea dueña de la casa. De repente, se puso seria. Pero vigila, si tienes ese presentimiento. Vete tú a saber quién es en realidad. Igual con Rodrigo es un ángel, pero luego resulta ser un demonio.

María fue profética. En cuanto Inés consiguió el ansiado “sí” y la inscripción en el registro, cambió de forma drástica. Aprovechando que Rodrigo pasaba largas horas en el trabajo, comenzó su campaña de desgaste contra Rosario.

Ya no disimulaba en afirmarle que sobraban extraños en su recién formado hogar. Rosario casi se cae de la silla la primera vez que lo oyó. ¿Extraña ella, la dueña de la casa? Aquella noche acudió a su hijo rogándole un poco de mano firme con la esposa.

Mamá, la has entendido mal zanjó Rodrigo, sin creer que de los labios de su amada pudiera salir tal cosa. Es buena, generosa la mejor.

Inés, al escuchar a su marido, esbozó una sonrisa de triunfo. Todo seguía el curso esperado.

Pocos días después, recibió a Rodrigo llorando cuando volvió a casa. Decía tener miedo de quedarse sola con Rosario, pues aseguraba que su suegra había intentado matarla.

Sabes bien sollozaba que tengo una alergia terrible a la miel. Anoche, como no podía dormir, decidí ayudar con el desayuno. Cuando entré en la cocina, ¡vi a tu madre echándome miel en la masa de las tortitas! Me da pavor…

Rodrigo, fuera de sí, fue a encararse con Rosario. A gritos le echó en cara que no era un niño, que nadie debía hacer daño a las personas que más quería, y otras muchas cosas más.

Rosario estaba pálida, incapaz de comprender la razón de tanta cólera. Cualquier intento de explicación era recibido con más ira e indiferencia. Con el pecho oprimido y las manos temblorosas buscó sus pastillas, sin que Rodrigo, ciego de furia, reparase en ello.

No pudo con tanto dolor y marchó con lo puesto en busca de su hermana. No entendía qué había hecho mal, ni por qué su hijo se comportaba así… Le dolía el alma.

Apenas quedaba un trecho para llegar al portal de María cuando Rosario se sintió peor y, al final, perdió el sentido en medio de la calle.

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Habían pasado ya dos semanas desde el entierro de Rosario. Rodrigo vagaba por la casa, taciturno, sintiéndose culpable de todo. Inés procuraba consolarle, ofreciéndole un vaso de agua.

Cariño, sé que te duele, pero tienes que pensar en los vivos le repetía, acariciando la curva de su vientre. Me duele verte así.

Rodrigo guardaba silencio, lo que sacaba de quicio a Inés. Su plan había funcionado, aunque no pretendía que todo llegara tan lejos. Pensaba que, como mucho, intercambiarían la vivienda por otra. Pero… Siendo sinceros, la cosa no le había salido mal.

En ese momento se abrió la puerta. Entró María, usando sus propias llaves.

¡Pero cómo te atreves a entrar aquí como si fuera tu casa! espetó Inés, mirándola con hostilidad.

Y es que es mi casa respondió María con media sonrisa. ¿No lo sabías? El piso es mío.

El vaso resbaló de la mano temblorosa de Inés. ¿Cómo era posible? ¿Tantos esfuerzos por nada?

Rodrigo, ¿qué significa esto? chilló, histérica, a su marido.

Lo que has oído contestó él, ya sin interés. Mamá quería comprarle la casa a tía María, llevaba años ahorrando…

Y se gastó hasta la última peseta en vuestra boda terminó María. Pensaba regalar la casa al nieto, pero veo que ya no será posible. Tenéis tres días, si no, llamo a la Policía.

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P.D.

Rodrigo se quedó solo en el piso de la tía. Inés recogió todas sus cosas esa misma noche y, asegurando que el hijo no era suyo, se marchó.

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MagistrUm
Una nueva familia vale más que la antigua: La madre que lo dio todo por su hijo, una boda de ensueño en Madrid y una nuera intrigante que acabó destruyendo la armonía familiar, hasta que la inesperada herencia cambió el destino de todos