¿Vivir en casa ajena? ¡Pues paga alquiler!
No sé si la boda de mi hija llegará a celebrarse. Todos hemos acabado enfadados. Y el futuro yerno anda desquiciado. Faltan dos semanas para el enlace y cada día se comporta de manera más extraña. No sé cómo acabará todo esto… Me da mucha pena por mi hija me lamentaba Carmen.
¿Y por qué discutís tanto?
No te lo vas a creer, por culpa del piso. Queríamos hacerles un regalo de verdad a los jóvenes, así que reunimos todos nuestros ahorros y les compramos un piso como regalo de bodas. Hasta tuvimos que vender la casa que teníamos en la sierra y el trastero, para que llegara para todo. El piso lo pusimos a nombre de mi hija, claro está. Pero, total, si se van a casar, ¿qué más da a nombre de quién esté?
Pues sí…
Eso opinamos tanto mi marido Agustín como yo. El piso, por supuesto, está tal cual: hace falta reformarlo y amueblarlo, pero ya no nos queda ni un euro ahorrado. Así que mi marido le propuso al futuro yerno que, entre todos, arregláramos el piso como pudiéramos para que pudieran irse a vivir cuanto antes. ¡Pero el futuro yerno no quiere hacer la obra!
¿Y eso?
Él dice que ese piso es de otra persona. Que no quiere invertir un duro en una vivienda que no está a su nombre. Que nos encarguemos nosotros del arreglo. Tal vez compre alguna cosilla pequeña, pero gastarse dinero de verdad, desde luego que no.
Pues que se muden así mismo, tal como está, sin obra ninguna.
Imposible, el piso está absolutamente vacío. Además, es necesario cambiar toda la fontanería, la instalación eléctrica, nivelar suelos y paredes. Las ventanas viejas están a punto de caerse; lo suyo sería quitarlas y poner unas nuevas. Habría que hacer una reforma mínima, al menos suspiraba Carmen.
Yo creo que es imposible vivir en esas condiciones, aunque yo misma no soy muy exigente. ¿Cómo van a vivir allí unos recién casados? Me da vergüenza ajena. Él trabaja en una empresa grande, cobra buen sueldo, pero le da pena gastar el dinero. Porque mira, él quiere ahorrar para comprarse algo propio algún día, por si acaso.
Lo que parece es que quiere vivir a costa nuestra. Quiere que paguemos nosotros la reforma entera. Así que le dije: Si tan ajena ves la casa, pues paga alquiler entonces. Y se rió, y aceptó me confesó Carmen suspirando.
¿Y tu hija qué dice?
Está muy nerviosa, llora todo el rato. Le quiere muchísimo pero nosotros no podemos poner el piso a nombre de los dos, ni hablar. Ahora dice que ni quiere piso, ni reformas ni nada. Pero a mí no me parece bien que él no quiera invertir nada en su propia familia. ¿Qué será cuando se casen? Ni siquiera han celebrado la boda y ya están pensando en divorcios y repartos de bienes decía Carmen preocupada.
¿Tú crees que mi futuro yerno debería aportar algo para ese piso? Piensa vivir allí, formar una familia, tener hijos, hacer su vida… ¿De verdad importa a quién está a nombre? ¿O quizás tiene razón en su planteamiento? ¿Tú qué harías en su lugar?







