“¡No eres para nada guapa!” — tres años juntos, y de repente él dice algo así.
Ana, mi antigua amiga, siempre había sido una mujer segura de sí misma, con un fino sentido del humor y una mente profunda. Su relación con Alberto parecía sólida y armoniosa. Sin embargo, un día, después de tres años de vida en común, él declaró inesperadamente:
— Sabes, no eres para nada guapa.
Estas palabras sonaron de manera informal, sin indicio de pelea o tensión. Ana se quedó pasmada y no supo cómo reaccionar. Más tarde, compartiendo este episodio conmigo, intentaba sonreír, pero vi lo mucho que le afectó este comentario.
Por desgracia, situaciones similares no son infrecuentes. Muchas mujeres se enfrentan a que sus parejas se permitan criticar su apariencia, socavando su autoestima y seguridad. Tales comentarios pueden ser especialmente dolorosos cuando provienen de alguien cercano.
Recuerdo la historia de Lucía, una joven de 22 años. Su relación con Sergio, un hombre atlético y atractivo, al principio parecía ideal. Sin embargo, con el tiempo, él comenzó a hacer comentarios desagradables sobre su aspecto:
— Tienes los ojos demasiado grandes.
— La nariz es demasiado grande.
— ¿Quién te querría aparte de mí?
Lucía soportó estas humillaciones, pensando que el amor requiere sacrificios. Lloraba por las noches y su autoestima se desplomaba rápidamente. Finalmente, terminó en el hospital con un colapso nervioso. Solo el apoyo de sus seres queridos le ayudó a darse cuenta de que esa relación era destructiva. Encontró la fuerza para romper ese círculo vicioso y pronto conoció a alguien que la valoraba y la respetaba.
Es importante entender que las palabras tienen un poder enorme. La crítica de la apariencia por parte de la pareja puede causar heridas profundas, que no siempre son visibles para los demás. Las mujeres a menudo soportan tales comentarios, esperando un cambio o temiendo la soledad. Sin embargo, la tolerancia a estos comentarios puede llevar a graves consecuencias psicológicas.
Mi consejo a Ana fue simple:
— No permitas que nadie, ni siquiera la persona más cercana, socave tu confianza. Si esos comentarios se repiten, reflexiona seriamente sobre el futuro de esa relación.
Las relaciones saludables se basan en el respeto y apoyo mutuos. Si la pareja se permite humillarte, es una señal de alarma. Toda mujer merece estar con alguien que la valore no solo por su apariencia, sino también por su interior.
Recuerda que tu valor no está determinado por la opinión subjetiva de alguien. Ámate a ti misma y rodéate de personas que hagan lo mismo.







