Me empujaron en una camilla por los pasillos del Hospital Universitario La Paz, en Madrid. ¿A dónde la llevan?

Los amigos de mis amigos llegan a mi casa de vacaciones: lamento no haber dicho no. El año pasado mi

La cucaracha diurna la volvió a liar ¡No me lo puedo creer, Lucía! explotó Clara ¡Pablo, ven aquí ahora mismo!

Diario personal, lunes Hoy vuelvo a escribir estas líneas tras un domingo para el recuerdo.

Mi hija me pidió que la cambiara a otro colegio. Sin lágrimas. Sin gritos. Sin resistencia.

Dolores ya tiene sesenta años. Le toca jubilarse, pero no tiene prisa. Al terminar su turno en el Hospital

La cucaracha diurna la volvió a liar ¡No me lo puedo creer, Lucía! explotó Clara ¡Pablo, ven aquí ahora mismo!

Venga ya, Lucía, no te pongas pesada. Si solo han venido los chicos a ver el partido, ¿qué tiene de malo?

Después de veintiún años de matrimonio, una noche mi esposa me soltó: «Tienes que invitar a otra mujer

Ya es hora de que madures dijo Carmen a su marido, con voz firme. Su reacción la desquició. ¿Cómo lo veis?










