Un año entero juntos… Últimamente Arcadio Jiménez no salía solo a la calle. Desde aquel día que

Querido diario, Hoy, mientras limpiaba la cocina, escuché a mi esposa Carmen decir: «Mira, mamá ha traído

En el confín del mundo. La nieve se metía por las botas, helaba la piel. Pero Rita ni pensaba comprarse

— ¿A los padres, mi piso; a mí, uno de alquiler? No, querido, tú uno de alquiler, ¡y yo la libertad!
Recuerdo, como si fuera ayer, aquella discusión que se desató en mi antiguo piso de la calle Serrano

Cuando volvió del trabajo, el gato no estaba. Javier era un chico sencillo, sin malos hábitos.

Carmen avanzó lentamente sobre el césped recién cortado, como si pisara un escenario. Cada movimiento

¡Luisa, estás perdiendo el juicio a estas alturas! ¡Si tus nietos ya van al colegio! ¿Qué boda ni qué boda?

Leandro jamás creyó que Nuria fuera su hija. Vera, su mujer, trabajaba en el ultramarinos. Se rumoreaba

He llevado a mi padre ¡Mamá, ya estoy dentro! ¡Imagínate, por fin! Claudia apretaba el móvil entre el

¡¿Otra vez estás hurgando en mis cosas?! grita Alejandro, con la voz temblorosa. Yo no estoy hurgando










