Diario de Lucía González, Madrid Recuerdo que tenía solo cuatro años cuando quedé huérfana de madre.

Señor, no empuje tanto. Uf. ¿Ese olor viene de usted? Perdone musitó el hombre, apartándose un poco.

¡Madre mía, qué maravilla, Otilia! ¡De verdad que eres una maga! Los tulipanes de mil colores embriagaban la vista.

¡No! ¡No intentes convencerme, mamá! ¡Lo haré de todos modos! Carmelita, ¿pero por qué? ¡Explícamelo

Lucía, ¿estás ocupada? preguntó mi madre asomándose a la habitación de mi hija. Un minuto, mamá.

¡Estoy que me hierve la sangre de rabia! Hoy he vuelto a discutir con mi madre, y la madre de mi esposa

Creo que mi hermano no eligió bien a su esposa. Sinceramente, al principio intenté mantener una relación

17 de noviembre de 1988, Segovia Hoy otra vez me ha abordado Teresa en la escalera mientras limpiaba

Mira que eres huraño, Valeriano Gutiérrez. No en balde te apodan el Lobo Solitario. Si es que ni una

Domingo, 4 de junio Seguía pelando patatas en la cocina cuando el timbre sonó dos veces, cortante, y









