Todavía quedan cosas que hacer en casa Doña Valeria apenas logra abrir la verja del jardín, avanza poco

Me alejé de Javier después de cuarenta años de matrimonio. Al fin me atreví a vivir a mi manera.

¿Dónde está mi hija? repetía Alba, notando cómo le castañeteaban los dientes, mezcla de miedo y de frío.

Natalia regresaba del supermercado con las bolsas llenas y los brazos ya a punto de caérsele.

¡NO HAS LLEGADO A TIEMPO, LIDIA! ¡EL AVIÓN YA HA SALIDO! Y CON ÉL SE HA IDO TU PUESTO Y TU BONIFICACIÓN.

Bueno, Canelo, vamos ya… murmuró Valentín, ajustando la correa improvisada hecha con una cuerda vieja.

Dos líneas en el test fueron su pase a una vida nueva y el billete directo al infierno para su mejor amiga.

El amor de los padres Los niños son las flores de la vida solía repetir mi madre. Y mi padre, riéndose

Cuarenta años han pasado, pero todavía recuerdo aquel amor con la claridad de una tarde de otoño.

Caballero, no se empuje, por favor. Uff. ¿Ese olor viene de usted? Perdone murmuró el hombre, apartándose un poco.










