Doña María de la Cruz, de ochenta y cuatro años, estaba sentada en la parada del autobús de su barrio

Ya habían pasado cuarenta días desde que Eulalia enterró a su marido. El día cuarenta y uno, tocaron

Isabel tiene sesenta años. Tiene dos hijos y vive con su esposo en un piso de dos habitaciones en Madrid

—¡No pienso pasar el resto de mis días con una vieja ruina!—bramó el esposo
—¡Se acabó, basta!—excl…
¡No pienso pasar mis días con una vieja ruina! soltó mi marido de malas maneras. ¡Ya está bien!

Oye, tío, te tengo que soltar una historia que me pasó y que todavía me da vueltas. Llegué a casa a la

El verano pasado nuestro hijo fue a pasar las vacaciones con su abuela en Salamanca. Llevaba semanas

Leí la historia de una madre soltera aquí, que decía no saber qué hacer y que no veía salida.

TÍA A la tía Pascuala la trajeron del pueblo a Madrid. La mujer, ya entrada en años, empezaba a no poder

Tía Eulalia A mi tía Eulalia la trajimos del pueblo. La vida allí ya se le hacía difícil para ocuparse

Mira, te voy a contar la historia de Inés, que nunca llegó a cunoaște prea bien a sus padres.








