Diario de Manuel Ruiz, Madrid, diciembre Llevo ya casi un año más junto a mi querida Aurora.

AMARGOR EN EL FONDO DEL ALMA ¡Hace tiempo que el Internado te reclama! ¡Lárgate de nuestra familia!

¿Ya han saciado el apetito, queridos invitados? ¿Han bebido hasta el borde? ¿Les he complacido?

Eres el hermano mayor, así que tienes que ayudar a tu hermana pequeña. Tienes dos pisos; dale uno a tu hermana.

EL SELLO DE CORREOS Se ha ido Manuel de Lucía dijo mi madre, soltando un suspiro de esos que te arrugan el alma.

Recuerdo que, hace ya varios años, mi cuñado Miguel y yo nos encontrábamos en aquel piso de la calle

Tengo unos amigos a quienes cariñosamente llamo “los ahorradores”. Son personas que cuidan

En el confín del mundo. La nieve se metía en mis zapatos y me quemaba la piel como si fueran brasas vivas.

Ignacio, ¡esta fue la gota que colmó el vaso! Se acabó, ¡nos divorciamos! Ni te molestes en arrodillarte

No sabes, Marta, a veces me pregunto por qué terminé casándome con Diego Hace nada que fue la boda.










