El uniforme azul y el rostro que reconocí al instante. Era el sargento José Martínez, el agente de barrio

Veinte años después reconozco en ese chico a mi yo de juventud. En la víspera de su boda, Alejandro sospechaba

He sacrificado mi felicidad para complacer a los míos y al final, fueron los primeros en darme la espalda.

Entre mi madre y mi esposa elegí el silencio fue mi mayor error. No tomé partido. O al menos, eso creía.

Mira, te cuento un poco lo que me está pasando, porque de verdad que ya no sé ni por dónde cogerlo y

Violeta se quedó parada, móvil en la mano, mientras la voz de su madre resonaba en sus oídos, húmeda

Mira, te voy a contar una historia que siempre me ha tocado el corazón. Imagínate: en una noche de invierno

Estás robando a mi hijo, él ni siquiera puede comprarse una bombilla. Es domingo por la mañana y estoy

Querido diario, Esta tarde me encontré en la cocina del piso de la calle Lavapiés, con las manos sumergidas

Los quisiste a los dos, pues ahora quédate y cría a los dos. Yo ya me he cansado, me voy, soltó su marido










