Secó sus manos húmedas, gimiendo de dolor, y se dirigió a abrir la puerta. María López se enjugó las

Madrid, 8 de septiembre, 06:45 El autobús me deja frente a la verja del edificio de la residencia asistida

Ni hablar, Lucía se viene a vivir con nosotros y punto sentenció Eloy, dejando la cuchara sobre el mantel

Lucía, ¿es que ya no aspiras nunca? Mira cómo está el suelo. De tanta pelusa, hasta me lloran los ojos, hija.

Vete y no vuelvas Vete, ¿me oyes? susurraba Miguel con lágrimas en los ojos Vete y no vuelvas jamás.

BARBA CANOSA, PERO ALMA HERMOSA ¡Me has mentido todo este tiempo! No quiero seguir con esta correspondencia.

Lucía, ¿es que ya no aspiras nunca? Mira cómo está el suelo. De tanta pelusa, hasta me lloran los ojos, hija.

Ahora, tendrás tu propio hijo, y a ella le toca regresar al orfanato. ¿Cuándo va a ser que mi hijo vea

Vete y no vuelvas Vete, ¿me oyes? susurraba Miguel con lágrimas en los ojos Vete y no vuelvas jamás.

17 de octubre Hoy ha sido uno de esos días que parecen sacados de una película, aunque la realidad sea










