La segunda suegra Querido diario: Hoy vuelvo a escribir para no perderme entre mis propios pensamientos

Tía, te tengo que contar lo que me pasó con Rafael. Teníamos 22 años cuando lo dejamos. Un día, sin más

Doña Carmen, de verdad no puedo ahora mismo, me encuentro fatal murmuró Inés, apenas audible, cerrando

El último pasajero del autobús El llavero era minúsculo, como el pulgar, colgado de un cordón trenzado.

¡Madre mía, Jorge! ¡Eres una persona tan complicada! ¡Qué difícil es tratar contigo! ¿Por qué no puedes

Eres una irresponsable, mamá. Vete a criar a otra parte. Tenía sólo diecisiete años cuando me casé con Miguel.

Cuando la paciencia se convierte en fuerza Clara estaba sentada en el borde de la cama, apretando entre

La empollona ¡Maruja, cúbreme mañana, por favor! Es el cumpleaños de mi suegra, tengo que felicitarla.

Javier nunca se ha considerado una persona desconfiada, y menos aún paranoica. Es un hombre pragmático

Diario, 17 de mayo Tengo 58 años y sinceramente ya no sé qué hacer con mi vecina, Manuela. Vive justo








