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026
Y tendrás que quedarte con el niño, ¡tú eres la abuela!
27 de octubre de 2025 Querido diario, Hoy vuelvo a pensar en la conversación que tuve con mi hija Lucía
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053
Se separó de su marido y su suegra le exige dinero para apoyarlo.
Mira, te cuento lo que me ha pasado. Hace más de diez años, yo y Carlos nos casamos. Teníamos ya los
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0178
Una solitaria trabajadora de limpieza encontró un teléfono en el parque. Al encenderlo, no podía creer lo que veía.
La solitaria barrendera encontró un teléfono en el parque. Al encenderlo, tardó en reaccionar, aturdida
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061
Tenemos dos hijos, pero solo amamos a uno.
Oye, tío, déjame contarte lo que me está pasando. Resulta que siempre he sentido que mis papás, Dolores
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032
El Lobo y el Misterio del Bosque Encantado
La vida de Víctor Martínez empezó cuando, sin razón aparente, le dieron la espalda. Su madre, una madrugada
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024
“Dos semanas para hacer las maletas y buscar otra casa donde vivir”. Hijas ofendidas
Diario de Sara, 12 de junio Hoy he sentido la necesidad de poner por escrito todo esto que me lleva rondando
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031
El exmarido llegó con flores para hacer las paces, pero no logró pasar del umbral.
Lo recuerdo como si fuera una vieja película proyectada en la sala de mi abuelo, esa tarde de mediados
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013
Fecha Redonda
El 23 de febrero no es solo día de los hombres. Para Elena Martínez, que está a punto de cumplir treinta
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0101
—¿Cómo que no quieres cambiarte el apellido? —gritó mi suegra en el Registro Civil. Ela nunca había querido casarse, pero con solo 19 años se quedó embarazada de un compañero de clase con el que llevaba saliendo tres años. No le quedaba otra opción: no quería que su hijo creciera sin padre. Aunque él era mayor que Ela, seguía siendo inmaduro y muy apegado a su madre. Eso sí, no rehuía la responsabilidad: dijo que se casaría y criaría al niño. Así que comenzaron a organizar la boda. Ela habría sido feliz con una boda sencilla, pero sus familiares insistieron en una celebración por todo lo alto. No entendía por qué debía gastarse una fortuna en agasajar a los invitados, cuando ese dinero podía destinarlo a todo lo necesario para su hijo. Pero nadie la escuchaba. Su suegra y la hermana de ella eligieron restaurante, vestido y lista de invitados. Cuando la mandaron a probarse el vestido, Ela no quería ir. Se imaginaba el modelo: con un millón de volantes y brillos, el gusto no era precisamente el punto fuerte de su madre política ni de su hermana. Al negarse, no tardaron en llamarla desagradecida y se enfadaron muchísimo. Pero a ella le daba igual; ya tenía suficiente con sus propias preocupaciones: la selectividad, los exámenes, los preparativos para la llegada del bebé. Al Registro Civil fue con un vestido blanco sencillo, discreto y bonito. Ahí empezó el auténtico espectáculo. Los familiares de ambos no sabían que Ela había decidido conservar su propio apellido. El novio, sí, y no puso pega alguna. Pero la suegra entró en cólera y gritó para que todos la oyeran: —¿Cómo que no quieres cambiarte el apellido? Ela sonrió y se apartó. Mañana le esperaba la siguiente ronda: la boda en el pueblo de su marido, rodeada de toda la familia política. Tocaba reservar energías. El matrimonio duró solo unos años. Jan resultó ser un mal marido y un peor padre. Cada fin de semana se pasaba las horas frente al ordenador y no hacía caso a su familia. Cuando Ela perdió la paciencia, hizo las maletas y se marchó. Sobra decir que su suegra no encajó bien la noticia. Pero nuestra protagonista respiró aliviada: por fin se sentía libre y, sobre todo, feliz.
¿Cómo que no quieres cambiarte el apellido? gritó mi suegra en el Registro Civil. Lucía nunca había soñado
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043
Me he separado de mi marido, y ahora él es muy feliz. Demuestra que fui yo quien le limitó y le impidió llevar una vida normal.
Me separé de mi marido, y ahora parece haber encontrado la felicidad. Él insiste en demostrar que fui
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