Que te quedes en la casa de campo mientras tanto resonó la voz autoritaria de la suegra desde la cocina

Almudena, que aún en los recuerdos se hacía llamar la mujer que no engendra, se lamentaba con una sonrisa amarga.

Mi hija y mi yerno me dejaron a los nietos durante todas las vacaciones. Y yo, con mi pensión, tengo

Antes de la ruptura Yo, Alejandro, idolatraba a mi esposa Almudena. No podía cansarme de ella.

Los niños de la calle de la Plaza Mayor nos hacíamos llamar los guardianes del patio. Cuando aparecía

Mi estómago gruñía como un perro callejero y mis manos se congelaban.La ciudad estaba helada, ese frío

Alicia está al pie de la cama del hospital, observando cómo su marido, Manuel, permanece en coma desde

En aquel tiempo, cuando los días aún parecían largos y la vida una melodía sin fin, la abuela Carmen

¿Te imaginas que le haya quitado a mi suegra la copia de las llaves después de encontrarla dormida en mi cama?

**Diario de un hombre marcado** La ambulancia avanzaba a toda velocidad por las calles de Sevilla, con









