Lo hice todo por mis hijos y nietos, y no me di cuenta de que me estaba sacrificando

Un día de mi cumpleaños, mis familiares más cercanos, mis hijos y nietos, se reunieron alrededor de la mesa. Toda la mesa estaba repleta de deliciosa comida que yo había preparado y que mis hijas y mi nuera habían traído, oí que incluso mis nietos ayudaron a cocinar. Había suficiente comida para todos; no había lugar para poner un plato de más. Todo el mundo estaba disfrutando de los bocados caseros y de los muslos y alas de pollo, cuando de repente cayeron unos huesos en mi plato medio vacío: mi nieto los puso en mi plato. La hija de mi hijo hizo lo mismo después de él. Al principio nadie se dio cuenta de nada, y sólo una mirada de desconcierto en mi cara llamó la atención de los niños.

– ¿Qué estás haciendo? – se maravilló la hija mayor, regañando a los niños. – Hay servilletas y una caja de arena para los huesos. ¿Por qué lo pones en el plato de la abuela?
– Bueno, a la abuela le gusta comer huesos y cartílagos -dijo el nieto en su excusa.
– Sí -recogió la nieta-, la abuela siempre da su ración porque sólo le gusta el cartílago…

Mis hijos también lo conocían. Hubo un tiempo en el que les daba lo mejor de todo, incluida mi ración, también, a escondidas y diciendo que me gustaban los trozos de kebab quemados, los cartílagos y los plátanos verdes, porque quería que mi hijo o mi nieto se llevara la mejor parte. Juzgué que había vivido mi vida cuando mi familia había hecho los mismos sacrificios por mí, pero me di cuenta en aquella mesa de fiesta de que estaba mal. Había mentido al decir que me gustaba algo que yo misma no quería comer, y había enseñado a mis hijos que yo debía recibir lo que nadie comía, y mis nietos eran tratados ahora de esa manera, incluso cuando había mucha comida en la mesa. Fui tan convincente al mentirme a mí misma que mis nietos creyeron que me gustaban los huesos y me los ofrecieron por las buenas…

Mis hijos ya son mayores, ellos mismos conocían mi metodología y criaron a sus hijos de esa manera, preparándolos inconscientemente para que sólo en la infancia consigan lo que les gusta y luego tengan que sacrificarse por sus seres queridos de la misma manera, cediendo ante ellos y limitándose.

¿Crees que es correcto negarte a ti mismo algo por el bien de los demás?
 

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