Llevé a mi hija a la fiesta de mi hermano porque no tenía con quién dejarla, y ahora mi hermano me odia y cree que le he arruinado la fiesta.

Mi marido es un hombre muy ocupado, y a veces trabaja los fines de semana, lo que puede hacer que los planes cambien drásticamente. Había planeado dejarlo con mi hija para ir a la cena de cumpleaños de su hermano, pero tenía una reunión urgente con un cliente, y sólo por mí mi hermano no iba a reprogramar la celebración.

– Llévala contigo”, sugirió mi marido.

Mi hija sólo tiene ocho años y puede ser una niña muy traviesa. Sus abuelos no siempre pueden manejarla, aunque son dos, y no me hace caso, así que mi hermano me pidió que no llevara a los niños al restaurante.

“La fiesta es sólo para adultos”, me dijo.

Le expliqué la situación a mi madre, quería saber qué pensaba.

– Claro, llévate a Alice. Nosotros vigilaremos. En todo caso, puedes irte antes.

Mi hermano saludó alegremente a los invitados, pero al instante le cambió la cara cuando me vio con su hija. Delante de su amigo, que no estaba a un paso de él, no dijo nada, aceptó el regalo, me dio las gracias con gratitud, pero en cuanto tuve un momento, me regañó delante de mis padres y de la niña:
– ¡Te dije que no te la llevaras! ¿Está tu marido ocupado otra vez? ¿No sabes que puedes contratar a una niñera para la noche? Estará en el camino de todos y ella estará en el camino de todos.

El padre no pudo aguantar más. Cogió a su nieta y se fue a casa con ella. Yo me quedé con mi madre por decoro, pero mi hermano no me dirigió la palabra durante el resto de la velada. En realidad, nadie más que yo llevó al bebé porque los amigos de mi hermano son en su mayoría veinteañeros, todavía sin familia, o han dejado a los pequeños con las abuelas o, en realidad, con niñeras. Pero no quiero dejar a mi bebé con alguien que no conozco. Gracias a mi padre por aceptar entretener a Alice hasta después de la cena, habiendo faltado yo a la fiesta.

Mi hermano no me ha hablado desde mi cumpleaños, y no me ha escrito, aunque han pasado casi dos semanas. Mi madre dice que espera que me disculpe, pero me pide entre lágrimas que no lo haga. Es él quien se ha comportado como un imbécil, porque no tiene hijos y no sabe lo que es no tener a nadie con quien dejar a un hijo. Pero sigo sintiéndome culpable y quiero reconciliarme con mi hermano lo antes posible.

¿Debo dar el primer paso y disculparme? Tengo miedo de que empiece a regañarme de nuevo y no acabe en otra pelea…
 

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