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La chica no sabe cosas básicas… ¿Qué debería hacer? Mi suegra falleció hace unos años y, tras enterrarla, me prometí cumplir la regla: con los muertos, todo está bien o no está bien, pero hay que respetar. Y también juré una cosa: cualquier nuera que viniera a mi casa, jamás sería como ella. Pero las intenciones son una cosa, y la vida otra. Mi único hijo, Álex, cumplió 25 años y, al comenzar el verano, trajo a casa a su novia. Fiel a mi decisión de no meterme en nada que tuviera que ver con él, la recibí con el corazón abierto y los ojos medio cerrados. Me propuse no mirarla con desprecio, no buscarle defectos ni darle lecciones—todo eso lo hizo mi difunta suegra y acabamos odiándonos. No quiero echar ni a Álex ni a su novia. Sinceramente, me agrada prepararles el café, sé cómo les gusta el desayuno y los mimo los fines de semana; entre semana no tengo tiempo para esos ‘extras’. Entonces procuro desaparecer: me voy con mi marido al embalse, visito a una amiga, o ayudo a mi madre haciendo mermeladas y encurtidos, así ellos se quedan solos en casa. Sin embargo, ocurrió algo curioso, pero que me hizo reflexionar y decidí compartirlo. Una tarde, la novia de mi hijo lució una blusa nueva que había comprado de camino a casa desde el trabajo. No era cara y, además, tenía descuento porque le faltaba un botón. Se la probó, se giró… y la verdad es que le sentaba genial. Al día siguiente, viernes, íbamos a visitar a unos amigos y le pregunté si se pondría la blusa… pero no salió con ella porque no podía coser el botón. ¡Ay madre!, pensé, lo solté sin querer, pero de verdad me sorprendió que una chica de 22 años no supiera usar aguja, hilo y botón. ¿Y mañana, hija, cómo será? ¿Cómo cuidará de la casa y la familia, cómo tomará decisiones importantes? Juegos de familia. Y ahora no sé qué hacer: no sé si coserle el botón sin más, enseñarle cómo se hace, o dejarlo así—si quiere ponerse la blusa, perfecto; si no, que la guarde sin botones en el armario. De lo único que estoy segura es de que no quiero convertirme en una suegra temida; ya lo vi y no me gustó.
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