Venga ya, Lucía, no te pongas pesada. Si solo han venido los chicos a ver el partido, ¿qué tiene de malo?

Después de veintiún años de matrimonio, una noche mi esposa me soltó: «Tienes que invitar a otra mujer

Ya es hora de que madures dijo Carmen a su marido, con voz firme. Su reacción la desquició. ¿Cómo lo veis?

¡Mamá, no fastidies a papá cada noche! Mamá, tengo que hablar contigo como una mujer con otra mujer dice

Recuerdo que mi suegra, Carmen, siempre había sido muy generosa, hasta que un día se negó a seguir pagando

¡Mamá, pero bueno, ¿estás en tus cabales? ¿Qué viaje? ¿Qué Balneario de Mondariz? ¡Tenemos los billetes

¿No os gusta? Pues podéis largaros sentenció Julia a los invitados no deseados. Durante treinta años

¿Y ese piso, cómo es? ¿El del cuarto? ¡Yo soy la superflua! confesó María del Pilar Fomin, sonrojándose

Pero, ¿has visto esto, Carmen? Pasa el dedo, anda, ¡pásalo! Esto ya no es polvo, esto parece fieltro.

Ay, mujer, no seas así, que no pasa nada por un par de pepinos, ¿eh, vecina? Si total, al final se te










