Diario personal, 16 de marzo Elena, ¡ni te imaginas! decía mi padrastro con brillo en los ojos.

No habrá boda ¿Por qué estás hoy tan callado? pregunta Lucía Habíamos quedado en que el sábado iríamos

Mira, Marta, tú dime con sinceridad empezó a lamentarse Luis ¿qué más da a quién alquilemos la casa?

¡Vete a casa ya! Allí hablaremos, ¿te queda claro? gruñó Rodrigo, visiblemente molesto. Lo que me faltaba

Creía que mi marido me estaba engañando. Resultó ser algo muchísimo peor. El móvil estaba en silencio

¡Luisa, te has vuelto loca a estas alturas! ¡Tus nietos ya van al colegio, ¿cómo que boda? esas palabras

Durante el divorcio, un esposo adinerado decidió dejarle a su esposa una granja abandonada, perdida en

POR SI ACASO Verónica lanzó una mirada indiferente a su compañera Almudena, que sollozaba desconsolada

¡Vete a casa ya! Allí hablaremos, ¿te queda claro? gruñó Rodrigo, visiblemente molesto. Lo que me faltaba

Querido diario, Una tarde de invierno, al amanecer, Salomé salió de su casa del pueblo de San Martín










